El día de después. Un análisis de las Elecciones 2011 y el sistema electoral actual

Se acabó la jornada electoral del 20-N y, al contrario que el sábado, hoy toca la jornada post-reflexión del día de después. Al igual que sucede con el día siguiente del sorteo navideño de la lotería nacional del 22 de diciembre, en el día siguiente de una jornada electoral, también hay contentos y apenados. Pero no es lo mismo, evidentemente. Tras comprobar que el número de lotería no ha sido premiado ni en la pedrea, las expresiones que se producen (‘no pasa nada, otro año será’; ‘la mejor lotería es la de la salud’, etc.) no son comparables a las que se producen al comprobar que el partido al que has votado no ha obtenido la mayoría o los resultados esperados (‘lo que nos espera’; ‘voy a ir haciendo las maletas’, etc.). La libertad de expresión es algo que hemos ido conquistando a lo largo de muchos años; pero una cosa es tener la libertad de expresar tus ideas acorde con una ideología, y otra bien diferente, es cómo cala este tipo de expresiones en los individuos situados en la posición ideológica contraria. Se trata de saber cómo se articula la tolerancia en este tipo de manifestaciones. Cuando se han confirmado los resultados electorales, existen algunas manifestaciones que toman la deriva del triunfalismo y el desquite; y otras, toman la del fatalismo y la desilusión. Esto ha pasado siempre en todas las elecciones desde que existe Democracia en España. Ahora bien, no se exactamente como se produce la percepción social de este tipo de manifestaciones polarizadas, sobre todo en aquellos sectores donde los individuos están muy posicionados con respecto a la ideología. Me gustaría saber si de verdad hay un respeto por la libertad de expresión (se escucha y se intenta comprender, aunque no se esté de acuerdo), o si con el transcurso de la convivencia democrática ha habido una tendencia a reprimir la denuncia hacia el que con sus expresiones atenta su ideario y su doctrina (‘mira lo que dice éste, me callo… pero cuando cambien las cosas, ya me tocará a mí’). Mientras que en el primer caso lo podríamos considerar en el marco de la tolerancia positiva: «tomar en cuenta al adversario» ha de entenderse no sólo en el plano psicológico-diplomático (afabilidad, cortesía, «comprensión») sino en el plano lógico-dialéctico, lo que sólo puede ocurrir cuando las posiciones del adversario sirvan efectivamente para con-formar, aunque sea por la vía de la contrafigura, las posiciones propias. En el segundo caso, hablaríamos de la tolerancia negativa: no tomar en consideración las posiciones u opiniones del contrario; dejarle que actúe o que hable sin ofrecerle resistencia, sin replicarle, es decir, ejerciendo la tolerancia como «paciencia» o simplemente como indiferencia o desprecio derivado de la prepotencia.

Pero no es mi intención hablar hoy de la Historia de las Ideas Políticas o como éstas se manifiestan en el plano horizontal de la ciudadanía. Sólo quiero hacer un breve análisis sobre los resultados electorales de ayer y ver como el sistema de circunscripciones electorales asignadas por provincias, según la vigente Constitución española, permite tener más representatividad en el Congreso a partidos que han obtenido bastante menos votos que otros que no han conseguido ningún escaño.

Ayer, antes de las 22:00 h. y con poco más del 50% de los votos escrutados, ya casi se podía confirmar la mayoría absoluta del PP. Durante la campaña electoral, los sondeos transmitían con alto nivel de confianza que Rajoy ganaría las elecciones. Todavía quedaba saber si conseguiría la mayoría absoluta, pregunta a la que intentaron dar respuesta muchos analistas en diversos medios de comunicación en los días anteriores a la jornada electoral.

Al final, los resultados de las elecciones generales al congreso 2011 son los que se presentan en la siguiente tabla a la izquierda. A la derecha, los resultados del 2008, para ofrecer una comparativa inmediata.

Resultados Elecciones Generales al Congreso 2011 comparados con los de 2008. Fuente: http://resultados.elpais.com/elecciones/generales.html

No tengo la pretensión de hacer aquí un análisis exhaustivo sobre los resultados electorales. Éstos pueden encontrarse en los medios de comunicación más habituales. Sólo destacaré algunos aspectos.

En primer lugar y en cuanto al escrutinio se refiere, es importante notar que la participación, un 71,69%, no ha sido tan baja como algunos analistas previeron antes de comenzar la campaña electoral. Es cierto que ha bajado un 2,16 % con respecto a las elecciones del 2008. Ayer hubo 9.710.080 abstenciones, y en el 2011 fueron 9.171.245 abstenciones. Es decir, un poco más de medio millón de personas más que en 2008 decidieron no ir a votar ayer. Ese 2,16 % de votantes que habían aumentado el número de abstenciones, se convierte en más de 500.000 votantes, lo cual, no es un dato para pasar a la ligera y que necesita de un análisis más profundo. No obstante, no parece que el fenómeno de la desafección política –por lo menos a la hora de ejercer el derecho al voto– haya tenido serias repercusiones que inviten a pensar un panorama pasivo de la mayoría de la ciudadanía. Otra cosa sería que hagamos este análisis por estratificación de edades. Por otro lado, tanto los votos nulos como los votos en blanco han aumentado con respecto al 2008. Mientras los votos en blanco han experimentado un ligero aumento, los votos nulos se han duplicado. Esto también necesitará de un análisis más particular.

Pasando ya a los resultados electorales de los partidos, empezamos por que el PP ha conseguido la mayoría absoluta más abultada de su historia con 186 escaños (10 escaños más de lo necesario para tener mayoría absoluta), y ha superado en 3 escaños a la que consiguiera Aznar en las elecciones del 2000 (hay un dato que notificar sobre estas últimas: la participación estuvo 3 puntos por debajo de la de ayer). Con poco más de medio millón de votos más que en 2008 (un incremento del 5% de sus votantes con respecto a 2008), el PP se ha adjudicado 32 escaños más. La otra cara de la moneda del bipartidismo ha sido el gran debacle del PSOE, que con 110 escaños se queda muy lejos de los 125 conseguidos por Almunia en las elecciones del 2000, e incluso lejos de los 121 conseguidos en 1979, elecciones donde hasta ayer los socialistas habían cosechado el peor resultado electoral al Congreso. El PSOE ha perdido más de cuatro millones de votos con respecto al 2008; es decir, en poco más de 3 años, el PSOE ha perdido a casi un 40% de sus electores. Es una cifra escalofriante y que hará reflexionar mucho a sus militantes. ¿Dónde se han ido los 4.315.455 votos de los 11.289.335 que el PSOE consiguió en 2008? Pues seguramente, una gran parte se hayan ido a los 552.683 que ha aumentado el PP con respecto a 2008, y el resto se ha diversificado entre las diferentes alternativas que ofrecen los partidos denominados minoritarios.  De aquí se puede extraer cierta conclusión: parece que el lema “no les votes” (#nolesvotes) o “no votes a PPSOE” (con el objetivo de desmoronar el bipartidismo), que empezó a gestarse en los prolegómenos y con más intensidad después del 15M, ha tenido escasa influencia en el PP. Ha influido bastante más, como parece obvio, en el PSOE. Sin embargo, esta conclusión no es suficiente porque se debe tener en cuenta la estrategia del voto de castigo que muchos han usado. Otro dato importante a destacar es que el numero de partidos representados en el congreso sube en tres, sin contar los partidos de coaliciones.

Para concluir este análisis, quiero apuntar algunas cuestiones que están relacionadas con las ventajas y desventajas que obtienen los partidos políticos en el sistema electoral actual en España. Si la primera vez que nos explican como se obtiene la mayoría en un sistema democrático con la regla aritmética que estipula que si en un colectivo de 100 personas , 51 votan por una opción, esta opción prevalece sobre la(las) que hayan elegido las otras 49.  Es decir, la mayoría absoluta sería siempre 50+1, o lo que es lo mismo, el 51%. Si observamos la tabla superior de la derecha, la de los resultados electorales del 2011, vemos que el PP ha obtenido un 44,62% de los votos, lo cual está algo lejos de ese 51% que habíamos dicho que se necesitaba para obtener la mayoría absoluta. Sin embargo, en número de escaños, tiene 186, 10 más de los necesarios para obtener la mayoría absoluta (176) en los 350 escaños de que se compone el Congreso de los Diputados.  ¿Por qué sucede esto? En breve, la explicación.

Otra cuestiones, también muy interesantes, son:  ¿cómo es posible que UPyD con un 4,69% de los votos tenga dos escaños menos que AMAIUR con un 1,37% de los votos? o ¿cómo es posible que EQUO con un 0,88% de los votos (215.776 votos) no haya logrado ningún escaño y haya quedado por debajo del BNG, CC-NC-PNC y FAC con bastantes menos votos en algunos casos? (En esta última cuestión no he incluido a COMPROMÍS-Q puesto que es socio de EQUO en Valencia). Vuelve la pregunta: ¿Por qué?

Estas circunstancias se debe a que el presente Sistema Electoral, que está reglamentado en la Constitución española, asigna las circunscripciones por provincias. ¡Cuidado! No se debe confundir el sistema de circunscripciones electorales con el Sistema D’hont, que se trata de fórmula electoral que permite obtener el número de cargos electos asignados a las candidaturas, en proporción a los votos conseguidos, independientemente de a cuantas circunscripciones se quiera aplicar. Como bien ha explicado mi compañero Fran Recio en el CECPS:

El problema del Sistema Electoral es que la Constitucion establece como circunscripcion electoral la provincia, de modo que hay muchas circunscripciones “pequeñas”, es decir, en las que se eligen pocos diputados, de modo que en estas circunscripciones los paritdos minoritarios no obtienen representación (partidos que obtiene por ejemplo un 10 por ciento de votos). […]

Otra falacia, en relacion al Sistema Electoral, es que beneficia a los partidos politicos nacionalistas. Eso no es cierto, otra cosa es que sus votos en el congreso se coticen cuando no hay mayorías absolutas por el gobierno de turno. Los partidos nacionalistas suelen concurrir en Cataluña y Pais Vasco en pie de igualdad con los partidos nacionales de modo que si hay 6 escaños se los reparten equitativamente (por ejemplo: 2 pnv, 2 pp, 2 psoe). Ademas cataluña y pais vasco cuentan con circunscripciones electorales más bien grandes (Barcelona, Vizcaya) en las que la adjudicacion de escaños es rigurosamente proporcional.

Quienes salen perjudicados por el sistema son los partidos que obtienen poco porcentaje de votos en muchas circunscripciones (UPyD, IU). Es decir, estos partidos están infrarepresentados en beneficio de PP y PSOE, y no de los partidos nacionalistas. Esto es así objetivamente. […]

Si la circunscripción electoral fuera la comunidad autonoma UPyd e IU obtendrían muchos más escaños, el PP y el PSOE bastantes menos, y el PNV y CIU se quedarían más o menos igual.

Si la circunscripción electoral fuera el territorio nacional en su conjunto UPyd e IU obtendrían muchos más escaños de los que tienen, PP y PSOE perderían bastantes escaños y PNV y CIU también perderían, al difuminarse un tanto su peso demográfico.

Lo dicho por Fran Recio, quizás, se pueda ilustrar mucho mejor a través del siguiente gráfico, realizado por Yube Yubero, compañero en la UNED y el CECPS.

Cómo quedaría el parlamento con un sistema de representación proporcional. Suponiendo un mínimo de 150000 votos para poder participar en el reparto de escaños. Gráfico elaborado por Yube Yubero
Rubén Crespo
21 de Noviembre de 2011

4 comentarios en “El día de después. Un análisis de las Elecciones 2011 y el sistema electoral actual

  1. Hola Rubén.

    El peor resultado del PSOE hasta ahora eran los 121 escaños que había conseguido en las elecciones generales de 1979

    http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_1979

    Creo que más importante que responder a la pregunta de por qué se da esa desproporcionalidad es por qué eligieron e implementaron ese sistema en su día y si tiene sentido mantenerlo según ese razonamiento. Y es que con ese sistema es muy fácil obtener una mayoría absoluta o una mayoría simple muy alta que permite gobernar con holgura, en su día, en la transición tenía sentido ya que no se quería un sistema demasiado ingobernable, como el italiano por ejemplo, sino una cierta estabilidad política que realmente se ha conseguido, nunca en estos más de 30 años ha ocurrido una crisis como en Belgica o como las italianas, es decir, que ha cumplido su objetivo con creces y permitió en un principio una consolidación democrática muy necesaria . ¿Sigue siendo necesaria esa apuesta por la estabilidad? ¿Estaría mejor el país si el sistema fuera proporcional puro y el PP tuviera que llegar a acuerdos con otros partidos para gobernar según lo establecido en el gráfico de Yube Yubero? Yo creo que sí y que no.

    Otra cosa es que se deba pulir el sistema por ejemplo como ha propuesto Gregorio Peces-Barba creando una circuscripción virtual en la que se repartieran los restos de los votos que sobran en las distintas circunscripciones provinciales.

    http://ecoleganes.org/spip.php?article4230

    Un saludo, amigo.

    Víctor Botica

    1. Hola Víctor:

      En primer lugar, muchas gracias por tu comentario y por la corrección sobre que el peor resultado cosechado por el PSOE en unas elecciones generales no había sido en el 2000, sino en 1979.

      Bueno, he escrito el artículo a partir de una reflexión previa sobre por qué, con tanta información y tantos debates que ha habido en los medios de comunicación tradicionales antes de las elecciones, no se han visto analistas que digan claramente cómo funciona verdaderamente nuestro sistema electoral. Tengo la sensación de que mucha gente lo desconoce por completo, y confunde la Ley D’hont con el número de escaños disponibles en cada provincia según las circunscripciones electorales. Es decir, que muchos de los que han votado a IU, UPyD o EQUO, por ejemplo en Albacete, no saben que al final su voto no ha computado y no obtienen representatividad en el Congreso por su provincia. Yo no veo justo que UPyD, que ha sido el 4º partido más votado y cuyos votos superan a los de CIU y triplican sobradamente a los de AMAIUR y PNV, sea la 6ª fuerza política en el Congreso con 11 escaños menos que CIU, con dos escaños menos que AMAIUR y con el mismo número de escaños que el PNV. Los partidos nacionalistas, al tener a sus votantes más concentrados en las áreas provinciales por las que se presentan, en mi opinión, tienen una mayor ventaja que otros partidos denominados ‘minoritarios’ en este sistema electoral. Y para mí -insisto- tiene poco sentido que gocen de mayor representatividad que UPyD en el Parlamento, cuando este último ha sido más votado en el conjunto de la población española con derecho a votar. Por ejemplo, si una semana antes de ir a votar, en la provincia de Toledo, me entero de un sondeo que dice que cualquier partido que no sea el PSOE o el PP, está por debajo del 6% de intención de voto y que seguramente no vayan a conseguir ningun escaño de los 6 que hay por Toledo, entonces ¿qué alternativas tengo si no quiero votar al PSOE o PP y quiero que mi voto sea útil?

      Y no entramos ya a hablar sobre IU, que a mi juicio -y el de muchos- se queda infrarrepresentada con este sistema electoral. Par mí, los dos grandes perjudicados con este sistema, son UPyD, IU y EQUO.

      En cuanto a tu pregunta “¿por qué eligieron e implementaron ese sistema en su día y si tiene sentido mantenerlo según ese razonamiento? Creo que tienes razón sobre que en la transición tenía sentido ya que una amplia pluralidad de partidos hubiera dificultado enormemente la gobernabilidad en aquella época. Hay otros tantos que piensan que el objetivo de elegir el sistema electoral mayoritario era desactivar al PCE (http://www.elmundo.es/elmundo/2007/06/15/espana/1181869879.html).

      Sin embargo, a pesar de lo que digan los críticos del sistema proporcional adjudicando al país entero como única circunscripción, tal sistema tendría las siguientes ventajas:

      1 – Mayor justicia al traducir el apoyo popular dado a los partidos políticos en proporciones equivalentes de escaños legislativos.

      2 – Mayor capacidad para ayudar a los partidos pequeños para que ganen una porción de escaños ajustada a su peso.

      3 – Ampliación de las alternativas de los votantes para que su voto sea útil en caso de que decidan votar a partidos minoritarios.

      Es verdad que la mayor desventaja, en la medida que proliferarían muchos más partidos, se podría incrementa la probabilidad de bloqueos parlamentarios, ineficiencia e inestabilidad gubernamental. Pero hoy los tiempos son otros, y contestando a tu pregunta, para mí no tiene sentido seguir manteniendo el sistema electoral que tenemos. Si hoy vivimos en unos tiempo en los que la globalización ha permitido la deslocalización, una mayor tasa de movilidad; los avances tecnológicos permiten una mejora en las comunicaciones, los ‘social media’ permiten unirse a grandes grupos en torno a causas comunes… ¿Por qué estos cambios no son tenidos en cuenta en el terreno político? ¿No hay hoy más y mejores herramientas para promover una democracia participativa más verdadera? Si yo soy capaz de comunicarme asiduamente, hacer negocios, compartir estudios, etc. con otras personas tanto en Madrid como en Valencia, en caso de que hubiera decidido votar a UPyD en Toledo ¿por qué mi voto no vale y el de esas personas en Madrid y en Valencia sí?

      Victor, un placer conversar contigo. A ver si nos vemos estas navidades y seguimos esta conversación u otras parecidas con nuestros grandes amigos Jaime, Viñé y Rivera.

      Un abrazo.

  2. Buen análisis compañero…Dos cuestiones de forma y una aportación….En el 2º párrafo, penúltima línea: “votos nulos” por “botos nulos”, y en el 3er. párrafo, también penúltima línea: “sube en tres” por “sube a tres”. La aportación sería que los dos partidos mayoritarios, únicos con posibilidades de gobernar (cual remedo de la época de la 2ª Restauración…), han cosechado 3.762.772 votos menos que en 2008, o sea, un nada despreciable 17,45% de menor apoyo ciudadano…Eso, unido a la mayor presencia del llamado “voto del indignado”: (Eb, Anticapitalistas, HARTOS.ORG, etc..), debiera hacer que la desafección política fuera vista con más preocupación por los partidos instalados en el sistema…Como decía nuestro seguido Antoni Gutierrez-Rubí en su libro: “No es una profecía demasiado audaz aventurar que los años venideros van a estar caracterizados por la decepción. Viene una época de desilusión democrática. Ni los instrumentos de gobierno tienen la eficacia de la que todavía presumen, ni las democracias contemporáneas responden a las expectativas que nos habíamos forjado en cuanto a los ideales de autogobierno, igualdad y eficiencia. Como todo desengaño, éste puede hacernos más cínicos y menos ilusos, pero también puede ser el origen de aprendizajes colectivos e innovaciones políticas que no hubiéramos realizado en tiempos de menor agitación.”

    1. Hola Rafael:

      Muchas gracias por apuntarme las erratas. Ya he introducido las correcciones en el artículo.

      La manera en la que has agrupado los datos permite hacer otro análisis desde el enfoque de la ‘desafección política’; por lo menos en lo que la gran perjudicado, al PSOE, se refiere. Efectivamente hay una tendencia que preocupa. No obstante, el fenómeno de la ‘desafección política’ no debe estudiarse sólo en los resultados electorales, aunque sea ésta la fuente más verídica y fiable. Pienso que puede haber también cierta ‘desafección política’ en personas que han votado al PP, siempre que se entienda que tales personas consideran escasas sus alternativas y quieren hacer que su voto sea útil, o simplemente porque en la desesperación de la situación actual, aún siendo escépticos, mantienen un mínimo de esperanza en que la forma de hacer política cambie en el partido mayoritario al que nos estamos refiriendo. De otra parte, y quizás algo más difícil de saber, es imprescindible analizar en qué medida los votos que han salido del PSOE son prestados. Lo que conocemos por voto de castigo. Esto dependerá de muchas circunstancias, pero pienso que la principal dependerá de la forma que hagan oposición los socialistas.

      Un abrazo.

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